LAS FUENTES

LAS FUENTES
El periodista es rara vez testigo presencial del evento que debe reportar. Todo lo que no vio u oyó y que necesita para que su nota resulte completa tendrá que obtenerlo de diversas fuentes. Esto es verdad hasta para los sucesos más simples de reportar.
La calidad de la noticia depende en gran medida de la habilidad del reportero para conseguir buenas fuentes y extraer información relevante de ellas. Si estas fuentes son personas estamos hablando de fuentes humanas. La otra opción son las fuentes físicas: periódicos o revistas, documentos, archivos, libros o enciclopedias. Son el principal recurso del periodista. En cada hecho noticioso hay siempre una gran variedad de individuos que pueden ofrecer detalles sobre los acontecimientos. Lo importante es entonces que quieran darlos.
DONDE Y COMO ENCONTRARLAS
La morgue del periódico es el punto de partida para la búsqueda de las fuentes. Ahí se pueden encontrar los nombres de las personas que en otras ocasiones fueron consultadas para el tipo de historia que se pretende cubrir. Cuando se trata de sucesos espontáneos como accidentes o crímenes, siempre se podrá localizar a quienes en las dependencias policiales, hospitalarias o de protección civil pueden ofrecer una versión confiable de lo ocurrido.
Si la fuente menciona a terceras personas, y especialmente si es sobre cuestiones controversiales, hay que asegurase de consultarlas y escuchar lo que tienen que decir. No hacerlo es la causa frecuente de difamaciones y acusaciones falsas fácilmente evitables.
Una de las inclinaciones típicas del periodista es su rutina de recolección de notas es acudir por información a lo más alto de un organismo o empresa.
LA RELACION DE LOS PERIODISTAS CON SU FUENTES
Dos categorías básicas de fuentes humanas: las ocasionales y las fijas.
Ocasionales: están tipificadas por la figura del testigo del accidente. Son aquellas personas que casualmente se convierten en fuente de información y que rara vez volverán a serlo.
Fijas: son aquellas que, en diferentes sectores de la actividad política, social y económica, están siempre en disposición de facilitar información sobre los asuntos que competen a su área.
Otras, son las mismas fuentes quienes, a través de comunicados, boletines, ruedas de prensa, y declaraciones oficiales, se comunican con el medio y le ofrecen la información.
La relación entre las fuentes fijas y los periodistas es el de cooperación y dependencia mutua.
Un ligero repaso a los periódicos o a los noticiarios de radio y televisión del día aclara inmediatamente cómo la información obtenida a partir de estas fuentes conforma la mayoría de las noticias.
Es periodista es más un recolector de información que un cazador a la búsqueda de la noticia, tal y como generalmente se le imagina.
Dada esta estructura de la obtención de información, el periodista ha de guardar una relación de mutua confianza con sus fuentes. La fuente proporciona información que el periodista asume como veraz en el entendimiento de que éste la reporteará sin distorsiones.
LOS VICIOS DE LA RELACION PERIODISTA-FUENTE. EL CASO DE MEXICO
Esta cooperación ideal fuente-periodista rara vez se da de una forma equilibrada, es decir, con las dos partes al mismo nivel. El desequilibrio proviene de la distinta necesidad que unos tienen de otros. Una fuente puede fácilmente prescindir de un periodista o incluso un medio que no acceda a jugar según sus reglas, pues siempre habrá otros a través de los cuales hacerse oír. El reportero, por su lado, difícilmente podrá sustituir a la fuente que le suministra asiduamente información relevante.
Como resultado de esta desigualdad, el periodista acaba, por comodidad y seguridad, basando gran parte de su labor en lo que estas fuentes quieren decir.
El reportero tiene a menudo que acceder a reportear información sin un interés público relevante, porque así le conviene a la fuente, en espera de futuras filtraciones.
Es frecuente escuchar como periodistas y directivos de medios se jactan de su amistad personal con altos cargos de la administración.
Riva Palacio, estas situaciones se dan “no existen los criterios que impidan los conflictos de intereses”. Walter Lipmann, maestro de periodistas estadounidenses, proclamaba que “debe haber una cierta distancia entre el reportero y la fuente, no un muro ni una cerca, pero si un espacio”.
LA FILTRACION
La definimos, como la información que la fuente da al periodista con la condición de que no se cite a la persona que la proporcionó. Permite ir más allá de lo que admite el reportero superficial de declaraciones oficiales. En el lado negativo tenemos, para empezar, el peligro que puede acarrear no revelar el nombre de la fuente, especialmente si ésta se retracta cuando su filtración produce consecuencias de carácter legal. Y, por encima de todo, está también el riesgo que corre el periodista de ser manipulado.

Bob Greene, columnista estadounidense, sugiere seis medidas para cerciorarse de la credibilidad de la fuente:
1. Rastrea los registros: ¿Ha sido la fuente veraz en el pasado?
2. Confirmación: ¿Puede la fuente dar el nombre de otros testigos o documentos que confirmen la información?
3. Proximidad: ¿Estaba la fuente en disposición de conocer los hechos que relata?
4. Motivo: ¿Es racional el motivo de la fuente para suministrar el material?
5. Contexto: ¿Se ajusta la información a los hechos conocidos?
6. Credibilidad: ¿Parece la fuente encontrarse estable?
FUENTES FISICAS
Abarcan todos aquellos documentos escritos (también llamadas fuentes escritas o documentales) a los que el reportero puede acudir en busca de información: libros, revistas especializadas, enciclopedias, bases de datos, directorios telefónicos, etc. Son probablemente el recurso peor aprovechado por los reporteros en su trabajo.
En el caso de México hay tres problemas importantes que dificultan el acceso a fuentes físicas.
• Muchos periodistas mexicanos no tienen volúmenes de referencia para uso de los reporteros y éstos tienen que buscar sus propias fuentes documentales.
• Pocas bibliotecas públicas mantienen obras de referencia actualizadas.
• La burocracia en las oficinas gubernamentales hace lento y muy trabajoso el acceso a documentos públicos.
En la actualidad, los periodistas estadounidenses tienen a su disposición acceso inmediato a varias bases de datos. Las más importantes son: Lexin/Nexis, VU/TEXT, Data Times.

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